Dormir mejor para mejorar la productividad

La importancia del sueño para mejorar la productividad.

Nuestro cuerpo está programado para pasar un tercio de la vida dormido y dormir en ciclos específicos de sueño: ligero, sueño profundo y sueño activo del cerebro. Cada ciclo dura alrededor de 90 minutos y cada uno tiene una asignación específica que afecta el pensamiento, la memoria, el crecimiento, el sistema inmunológico y hasta el peso.

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo por muy buenas razones muchas de las cuales aún no se han descubierto. Pero lo que sí se sabe es que el sueño nos permite aprender cosas nuevas y transferir las significativas a nuestra memoria a largo plazo. El sueño prepara y reemplaza las neuronas dañadas, calma la inflamación que desencadena la enfermedad y nos mantiene mentalmente afilados, creativos y productivos. Incluso controla el proceso de envejecimiento, ayuda a mantener nuestro peso, disminuye nuestra presión arterial e impacta nuestra salud en general.

Otro importante beneficio del sueño el cual se informó en febrero de 2014 en la revista Scientific American Mind. Los investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison encontraron que dormir bien no sólo restaura el funcionamiento cognitivo, pero también puede fortalecer el cerebro a largo plazo. Durante el sueño, la actividad se incrementa los genes implicados en la producción de células cerebrales responsables de recubrir las neuronas con mielina (el material aislante del cerebro). Esto permite que los impulsos eléctricos viajen rápida y eficientemente hacia las neuronas. La deficiencia de mielina es la raíz de la enfermedad de la esclerosis múltiple, y puede contribuir a los síntomas como la fatiga, la visión y la deficiencia auditiva y una pérdida de coordinación.

Las consecuencias de la falta de sueño

Los estudios han demostrado que las personas que duermen menos de 5 horas por noche tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, el tipo que tiende a afectar en una etapa muy adulta de sus vidas.

Cuando no se concilia bien el sueño la capacidad de asimilar los alimentos que se consumen disminuye en un tercio. Incluso se puede llegar a acelerar el proceso de envejecimiento. En un estudio realizado a personas de 30 años de edad que sólo durmieron alredor de cuatro horas de sueño durante seis días reflejó que parte de su química corporal se parecía a la bastante a la de un adulto de 60 años de edad, y a los cuales les tomó alrededor de una semana para recuperarse.

La disminución del sueño se ha relacionado con el cáncer de mama y de colon, la desregulación de las hormonas que controlan el apetito, los ataques cardíacos, la enfermedad de las arterias coronarias, los accidentes cerebrovasculares, el sistema inmunitario disminuido, el  envejecimiento prematuro, la irritabilidad, la ira y la depresión.

La falta de sueño parece afectar la actividad de al menos 5 diferentes elementos importantes del sistema inmunológico, incluyendo los anticuerpos naturales que son específicamente diseñados por su cuerpo para combatir el cáncer.

La falta de sueño puede conducir a la obesidad

La Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, realizó un estudio cuidadosamente controlado en un laboratorio donde los voluntarios fueron vigilados de cerca por tres días para determinar cuánto comían y dormían normalmente. A la mitad de ellos se les permitió continuar su rutina normal durante otros ocho días, mientras que a la otra mitad se les permitió dormir sólo dos tercios de su tiempo de sueño habitual. Ambos grupos se les permitió comer tanto como quisieran.

Los resultados mostraron que la reducción en el sueño llevó a un aumento en el consumo de alimentos. El grupo privado de sueño consumió un promedio de 549 calorías adicionales en los días después de que su sueño se interrumpió en comparación con cuando obtuvieron su descanso normal. Sin compensar a través de ejercicio adicional, esto podría agregar casi medio kilo extra a su peso en menos de una semana. Es interesante que aparezcan conjuntamente relacinadas estas dos epidemias en Norteamérica: la obesidad y la privación del sueño.

Cuando la falta de sueño afecta en la productividad.

Trabajar largas horas no aumenta ni la eficiencia ni la efectividad. Cualquier aumento anticipado de la productividad personal suele ser compensado por un ritmo de trabajo más lento, errores adicionales, interrupciones y distracciones más frecuentes, disminución de la creatividad y una disminución de la energía y la motivación. El hecho de trabajar horas extraordinarias simplemente empeora la eficiencia, un hecho muy relacionado con la Ley de Parkinson.

El resultado final no cambia de manera directa con la cantidad de tiempo trabajado. Por servirnos de un ejemplo, si acorta una tercera parte de sus horas de trabajo no acortará una tercera parte de su productividad. En verdad, para aquellas personas que trabajan doce horas al día, una reducción a 8 horas no puede resultar en una caída significativa en el resultado que producen.

Dormir poco disminuye la capacidad de razonamiento, el pensamiento lógico y el tiempo de reacción, así como las habilidades motoras y la habilidad manual. El rendimiento sufre, así como su salud. Disminuye la tolerancia a la frustración y aumenta la sensibilidad interpersonal. Afecta el enfoque, la resolución de inconvenientes y la memoria.

Desde la perspectiva de la gestión del tiempo y la productividad personal, dormir la horas adecuadas es fundamental. El sueño perdido literalmente perjudica el pensamiento y disminuye la capacidad de concentrar la atención en proyectos y labores, ataca directamente la funciones ejecutivas, incluyendo la memoria de trabajo y capacidad de razonamiento, y finalmente afecta nuestra destreza manual y habilidades motoras.

Dormir las horas adecuadas es esencial para una gestión eficaz del tiempo. Al igual como la falta de comunicación adecuada podría ser la causa de interrupciones y fallos. La carencia de sueño adecuado puede ser la causa de muchos inconvenientes de tiempo incluyendo: el retraso, la dilación, la escucha con errores, los fallos mentales, la mala toma de decisiones, la falta de inventiva, entre otros fallos.

Dormir para mejorar la fuerza de voluntad

Para restaurar la fuerza de voluntad es fundamental dormir bastante. Las personas que duermen bien tienen mayor fuerza de voluntad que las personas cansadas. A menudo es más alto por la mañana y más bajo por la noche.

Puesto que la fuerza de voluntad requiere mucha energía, los alimentos que se transforman en azúcar en la sangre también pueden ayudar a aumentar la fuerza de voluntad. Los estudios han demostrado verdaderamente que los niveles de la sangre de la gente decrecen tras ejercer una decisión a voluntad. Con lo que no se salte ninguna de las comidas, e intente tomar varias pausas a lo largo del día, evitar el agobio, y no gastar su energía en maratones de trabajo continuas.